" Y veo en mi corazón sin dios por los caminos" - Leopoldo 'Teuco' Castilla -
sábado, 26 de enero de 2019
martes, 22 de enero de 2019
sábado, 8 de diciembre de 2018
sábado, 13 de octubre de 2018
Vengo a dormir bajo los astros
nadie me vio llegar
ni la luz del reino de
la noche
como si el lugar
fuera el de antes
pulido por el peso de
las tormentas
y yo
la que nunca se
hubo desatado
no puedo a nadie
pedir mi tierra
mi lecho
ni la almohada
donde
apoyé la cabeza con el ojo seco
vengo a acurrucarme
bajo el ala de Antares
a modo de conversación con el tiempo
y el aire quieto de un azul
profundo
en campo abiertodomingo, 26 de agosto de 2018
Y la voz de Zitarrosa
ciñe a la mujer que
durante horas
mira en portugués a las
palmeras
como ella vulneradas
por el viento de la escollera
el río apaga la
música
y la música el deseo
obstinado en descifrar
la otra mitad del mundo
la otra mitad del mundo
desde una nave sin
timón
acaso invisible
como la voz de
Zitarrosa
que
vuelve
buscando en clave de amor
buscando en clave de amor
a esa
mujer sin nombre
que huye siempre
por el
oscuro pasillo de un hotel.
domingo, 29 de julio de 2018
Los espejos sus brumas
de encuentros repetidos
al amparo de los trenes
de encuentros repetidos
al amparo de los trenes
el mar de
arena y de la noche
ligera de hombres
pero no de astros
la conquista
del invierno
que se apropia
del fuego
el calor del
cuerpo violín del monte
acunado por los pájaros
en habitaciones que
nunca fueron ocupadas
viajeros necesitados como
somos
de los días de
hierbas lluvia y caballos
fecundando la aldea
su áspera calle
empinada
hacia el divague de
la luna
y ese modo tan suyo de repartir
la oscuridad
la oscuridad
de donde nadie nos enseñó cómo salir.
domingo, 17 de junio de 2018
Hace más de treinta años hice
aquello
que Ramón Palomares dijo
que
le dijeron que hiciera
cuando
su padre había muerto:
“Ábrele los ojos por última vez
y huélelo y tócalo por
última vez”
lo
hice sin una vela encendida en la mano
pues
cuando murió mi padre era la mañana
y en
lugar de árboles y un prado con animales
y
pájaros entre nubes
esa
mañana sólo hubo lágrimas
que
puse en los ojos de mi padre
mientras
el sol avanzaba quitándome
también
a mí la sombra
también
a mí el aire
abrí
los ojos de mi padre
y vi
desenvainado en ellos
un
cielo que había virado
subterráneo
al invierno
por
última vez lo olí
toqué
su costado tibio y azul
de corazón derramado
y en
sus manos
mareas
de otra orilla sin remedio
no
había prados ni árboles
ni
pájaros esa mañana
sólo
un dolor comiéndome de muy adentro
de
tan adentro
que
metí a mi padre en ese adentro
para
que el mismo animal nos comiera
a los dos
y
nada más nos pese
y
pudiera yo hacer
lo
que no quería mi padre
que hiciera:
Poesía.
De: Bajo el terebinto (2017)
De: Bajo el terebinto (2017)
domingo, 3 de junio de 2018
Quién hubiera dicho
que la
vuelta a casa me pondría otra vez
a ser una sola con
los árboles
emergiendo del aire que redondea
el pecho de la
piedra y los zorzales
ligera de amapolas madrileñas
quien
hubiera dicho que abriendo puertas
me
remanse la luz de la acequia
y el misterio del brazo taciturno
que recorre la pared
modulando contra el cielo de la
tarde
esa
trenza oscura
que no es una parra
es un vino enamorado
de la tierra estremecida.
jueves, 12 de abril de 2018
Hoy, antes del alba, partió el querido amigo y poeta, Héctor Miguel Ángeli.
DIÁLOGO EN EL MAR EGEO
Rígidos crepúsculos
hablan en el mar Egeo
sobre una palpitante aorta...
sí, sobre una aorta
aparecida en un joven esqueleto.
Puede ser, dice uno,
que los huesos
hayan nacido antes que la sangre.
Puede ser, dice otro,
un invento de la ecología.
Por lo visto la muerte no dura mucho,
agrega apesadumbrado un tercero.
Es extraño, sentencia al fin un cuarto.
No dicen más
esos crepúsculos lamidos por el mar Egeo.
Es muy extraño.
Héctor Miguel Ángeli
De: Matar a un hombre (1991)
domingo, 8 de abril de 2018
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