jueves, 27 de enero de 2011

Poema 9


                                                                     
Adentro del lapacho he visto al sol
desnudarse como una virgen jubilosa,
soltar al viento vértigos de polen
cuando agosto llegaba con voz de toro,
cegando de arena  el ojo de la tormenta.
Alientos astrales se olían
                      y la tierra era un bramido lento
                                trepando los durazneros
hasta un cielo de semillas
                                que brotaban en el aire
                                           y en el aire se hundían, iluminadas.                              
Látigos de fuego amanecían
como el amor que surge del sueño y crece
                                         y se canta a sí mismo
hasta arderse entero en su propia leña.
Adentro del lapacho he visto al sol,
                                           como un amante solitario,
                         llegar, secreto, tanteándome los huesos.


                                                                               a Irma Romero, in dies


(De:  Fin de lo perdido  -  2007)

sábado, 8 de enero de 2011

Poema 19

          


          
Una noche,
sólo una que recorra el cuerpo
con extravío y desmesura,
socavada por aullidos de lobo
liberando del jarrón azul
sus flores erguidas en luz de tormenta.
Cacería, amor, cacería.
El claustro de los huesos
destraba baratijas,
resplandor salvaje de espinas
arrancadas al peligro.
Cacería, amor, cacería.
Vamos hacia un vaciadero
donde desembocan soledades.

Sólo yo, como una extraña.
                   Esto que no digo guarda sus tristezas.
                        Los naufragios ya sucedieron.




(De: Detrás del hilo azul  -  2010)

A Mons. Enrique Angelelli



                                                                A Mons. Enrique Angelelli
                                                                                    in memoriam


               Es inevitable hacer la travesía
con el pensamiento puesto en la tierra roja
por donde pasan los pájaros
sin detenerse,
sorteando el imán del salitre.
               A cada golpe de sol el cielo se pone blanco
Recio, el aire cruje en lo que resta de luz
               y uno puede estarse callado,
               como si esperara otra Resurrección,
               o imaginar que es un ángel el que anda a solas,
               como perdido en Punta de los Llanos.
               En medio de esa tierra sin dulzuras,
               un rayo
               cae
               y siempre está cayendo
               y quiebra las piedras que se abren
               sacudiendo el cuarzo
               con el grito de la memoria                        
               que no encuentra ya consuelo.

(De:  Irrintzi  -  2009)

jueves, 23 de diciembre de 2010

Comienzo


Nada detiene este amanecer vestido de jazmines,
ni la sombra de los abuelos muertos.

Nada vano impide a la luz
navegar su agua dulce
como un rezo en cántaros de barro,
allí donde la casa refleja
la curva de oro de su gruta oceánica.

Vuelta hacia arriba
la boca llena de hojas de la tierra
muestra el corazón de su animal seco,
riéndose.
Y el poeta huye por el mar
con sus brazos como remos
y la tierra lo espera en todas partes,
lo espera siempre,
riéndose.



(De: De Secretos y Volcanes - 2001)

lunes, 13 de diciembre de 2010

PENSAMIENTO PARA MANUEL ROMERO, SERRANO

                            


He visto al hombre más hombre del monte
llorar porque se estaba yendo.
De los ojos le caía un llanto seco
que apretaba entre los dedos
como reteniendo algo viejo,
algo que estaba
pero de lo que ya no era dueño.
Cuando su mirada me buscó tanteando
el corazón del otro lado de la mesa,
un agua filosa cavó en su rostro
la hondura gris de la despedida.
Y los dos,
Manuel Romero y yo,
solos bajo la luz de la tristeza,
lloramos en silencio
hasta quedarnos sin nombre.

La noche nos tenía adentro.


(De:  Secretos y Volcanes  -  2001)

domingo, 5 de diciembre de 2010

El Ojo

                                      

Recuérdame la madera
y el ojo del animal
rumbo a la muerte.

Tal vez ya no me descalce
sobre la piedra
ni escuche al aguacero
derrumbarse
en la última morada del sueño.

Tal vez sólo soy un ojo
girando en el silencio.


(De: Samotracia  -  1999)

miércoles, 13 de octubre de 2010

Miren a ese hombre





Miren a ese hombre quieto como un árbol
contemplando volcanes que se van
con nubes lentamente a la deriva.
Desde espacios remotos le vuelven paisajes
embriagados por un cielo
bebido a puro sol en salares de la puna.

Miren a ese hombre solo
y en vigilia como un chamán.
Mientras los astros rozando cumbres
pasan indiferentes y ensimismados,
un recuerdo le impone a su pena
coplear con la acequia
su agua más tierna y luminosa,
la del olvido.


(De:  Detrás del hilo azul  -  2010)

Sucede el giro indolente del día





               Sucede el giro indolente del día
                     disuelto en otoño azul,
                             iluminado.
      Sucede como el dejarse estar de los árboles
              intentando susurros con la hierba
     que de tan pequeñita que es, no tiene nombre
                             pero crece.
             Sucede este violín buscando su voz,
                           ese más allá,
     por la noche laboriosa de grillos y de estrellas.
               Pero algo sucede y permanece,                                     
          como un remedio salvador de la sequía,
                           tus poemas
           que fluyen con certeza como el agua,
         diciendo todas las formas  de tu abismo,
      huesos del pasado hecho cenizas en la boca.
        Ellos vienen de turbios mares con silbidos
        de vaya a saber qué perversos fantasmas
             tributarios del encono de la fiebre.
      Vienen uniendo lo desmembrado del exilio.
                    Traen tus ropas mojadas
      después de haberla cabalgado como en celo,
                            sin descanso,
                             a la muerte.


(De:  Detrás del hilo azul  -2010)