martes, 10 de julio de 2012

La niña, al despertar...

La niña, al despertar, vio
cómo los gorriones bordados 
      se desprendían 
                  y alejaban
hacia el helecho que en la pared
     del jardín escondía nidos.
La niña no quiso quedarse sola.
Desde entonces extiende las palabras
                como manos
tratando de unir lo quebrado.
Pero nada es como se quiere.
                Y el tiempo no da tregua.
La niña, a lo lejos, es 
pura memoria aquietada en vuelo.




(De: Samotracia - 1999)

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