lunes, 18 de septiembre de 2017





     
                        Conmigo bajo las estrellas
las lluvias
que desarraigan a enero del cielo
los techos y las lomas
de un pueblo desprendido de los ojos
próximos a arrojar de adentro
sollozos votivos
quedan la piel y los huesos
para labrar algún deseo
la conciencia pagana
puede llamar con la voz de la carne
pidiendo un cigarrillo
otra vez y mil veces un cigarrillo
y una y mil veces una palabra
y nacer y morir todo junto
todo conmigo.

sábado, 26 de agosto de 2017


Ayer, 25 de agosto, nos dejó el poeta y amigo catamarqueño, Claudio Luis Sesín.


               En un sitio que acaso ya no exista

                                                  A mi madre, Reina

Yo les cuento tan solo lo evidente.
El rocío terrestre en las mañanas
y las hierbas cargadas de cristales,
vencidas a la orilla de la acequia
por donde el agua puede con la escarcha.

Es un pueblo de álamos, montañas y silencio.

No sé por qué este invierno he querido contarles los detalles,
quizás porque no vuelva con las manos heladas y raspadas,
a buscar un pedazo de tortilla en el humo interior de los braseros.
Y les cuento que las mañanas de invierno son tan bonitas
como los festejados atardeceres del verano.

Ahora es tiempo de ir hacia la tierra,
no hay otro modo donde el hombre vuelva
a su propia simiente renovado.

Los pequeños rastrojos, los callejones íntimos,
casi un camino cruzando el pensamiento.
Hasta esa dignidad en la pobreza,
para vergüenza de otros, 
es parte de mi pueblo y su recuerdo.

                                           Claudio Luis Sesín



lunes, 14 de agosto de 2017




                                  
             

Cómo será la voz después de callar
la palabra desaparecida en el renglón
de un día dormido bajo la luna
que exageró el viaje de ida                 
palabra sobre ella misma  escrita
entre la piedra que no quería saber
y el aire que sí sabía .



domingo, 16 de julio de 2017





Ahora sé que todo es terrible
como lo está sabiendo Demetrio Romero
vaciada  en silencio al costado de las nubes
       su orfandad de hombre
ofrecida al sueño la verdad de la noche
todas sus lágrimas como piedras
          del viejo Ambato
el alma      asustada      relinchando
la intemperie de sus brazos
pone a vagar despacio la mirada
como quien avista un murmullo
          detrás de la casa
                y se niega a creer que sean los pájaros.



miércoles, 28 de junio de 2017




Puedes decirme dónde están
aquellos barcos cuando escuchábamos
abrirse la puerta hacia el Báltico
haciendo crujir el hielo
como un gran cuervo blanco

vendrás de la memoria
en la que ya no confío
con el resplandor del fuego
a romper la corteza del aire
dibujada por la inquietud
de palomas ostentosas de lujuria

me darás la visión del vitral
rosas ingenuas           insistentes mariposas
succionando del vacío
esa forma inmóvil de entrever incendios
que suceden
como promesantes de invierno
por el valle de Arauco

de Coriolano me dirás los acordes
su deseo de habitar mis huesos

murmurantes como el viento.

                 

jueves, 15 de junio de 2017

DESPEDIDA



Ayer, 14 de junio, partió el maestro y amigo Máximo Simpson.



                              EL CORO

            Ha llegado la noche, la simiente.
            Han llegado la tarde y la mañana,
            y acudieron el año y la semana
            al festín de la ausencia. Suavemente

            llamaron a mi puerta niños viejos
            que fueron y no son y se acumulan;
            y llegaron miradas que deambulan,
            ayeres que retornan desde lejos.

            Está la casa llena de difuntos,
            subrepticios, ocultos, presentidos;
            están todos a punto de brotar.

            Persuasivos ahora, todos juntos,
            les piden atención a mis oídos:
            el coro desahuciado va a cantar.


                                                   Máximo Simpson


sábado, 13 de mayo de 2017




Recuerdas el Paseo del Águila
ladrillos minuciosos hacen de la barranca
un pájaro de luz
                                 una llamarada azul 
y la mirada del águila
en piedra                   perdurándonos

nada es indeciso
pero todo lo es en la cabellera de la bruma
lo que aparece
se deslíe en murmullos  del río

nada entre los durmientes del tren
ninguna hierba ni hojas del otoño
ni la semilla de una voz envolviendo la distancia
nada que oculte  nuestra huella
la tarde que nos musitaba camina con nosotros.

viernes, 14 de abril de 2017

Foto: Stanislav Volskyi






     Lo insondable del rumbo de los astros
     me ha vuelto ajena a las cosas
     aprendí a ver llegando quieta la distancia
     por la misma ventana donde veo                   lejos
     los venados que ahora corren una carrera
     que terminó hace miles de años

     fui ocupada por el viento     
                                   
     la silueta de un hombre
     se desliza    
     atento al llamado del amor y la muerte
     y la niña italiana llevando un pan
     tan solitario como ella sobre el puente de un río

     los árboles
     en mi garganta
     las aves migratorias neblinando mis ojos
     y la sangre a cara descubierta
     bajo la melodía de las esferas
     lo que tiembla en conjuro
     y queda detrás del poema.