Al borde del morir,
morir,
como un río rescatado en luz
más allá de la tormenta.
Morir en remolino
sobre los muslos de la tarde,
ciega de nubes
como de olas el mar.
Pero morir lento,
cuando las hojas
en el humo del horizonte
se consumen,
y un resto de casa
quemada
pasa
rozando el mundo.
(De: De secretos y volcanes - 2001)
" Y veo en mi corazón sin dios por los caminos" - Leopoldo 'Teuco' Castilla -
domingo, 22 de mayo de 2011
sábado, 21 de mayo de 2011
Invierno
Puedo soltar mi pelo y golpearlo
contra el lila de la tarde,
arrancarle al río su gesto invernal,
y entre barcas deslizarme como un pájaro
que acecha el agónico abandono del agua
en brazos de la espuma fugitiva.
No puedo sostener la palabra que cae
y se hace trizas como un guijarro gastado.
Todo y nada puedo.
Y las velas de las naves en la bruma
empujándome al puñal de la intemperie.
(De: Samotracia - 1999 )
contra el lila de la tarde,
arrancarle al río su gesto invernal,
y entre barcas deslizarme como un pájaro
que acecha el agónico abandono del agua
en brazos de la espuma fugitiva.
No puedo sostener la palabra que cae
y se hace trizas como un guijarro gastado.
Todo y nada puedo.
Y las velas de las naves en la bruma
empujándome al puñal de la intemperie.
(De: Samotracia - 1999 )
El hombre de los pájaros
Ruinas de Santa Ana - Misiones
Hay un vínculo terrible en la sordina de la selva,
vínculo profano de la noche asesinada por ojos
que desnudan la trayectoria de la serpiente.
Un hombre de pie en el camino de los bueyes blancos,
con su cuchillo empapado de rocío,
clava pájaros que no se atreven a volar,
pájaros que vienen del insaciable territorio del sueño.
Pájaros ciegos,
esperando la mano que los rescate del naufragio
donde la inocencia es un duende sin disfraz,
atrapado en un espejo inmóvil.
El hombre, como un enigma, mira la sombra de la selva
escondida en el emplumado rincón de los helechos,
envuelto en el pudor de la tarde pela una mandarina,
y es tan intruso el perfume como la quietud de los pájaros,
con sus alas borradas para siempre.
( De: Samotracia - 1999 )
Hay un vínculo terrible en la sordina de la selva,
vínculo profano de la noche asesinada por ojos
que desnudan la trayectoria de la serpiente.
Un hombre de pie en el camino de los bueyes blancos,
con su cuchillo empapado de rocío,
clava pájaros que no se atreven a volar,
pájaros que vienen del insaciable territorio del sueño.
Pájaros ciegos,
esperando la mano que los rescate del naufragio
donde la inocencia es un duende sin disfraz,
atrapado en un espejo inmóvil.
El hombre, como un enigma, mira la sombra de la selva
escondida en el emplumado rincón de los helechos,
envuelto en el pudor de la tarde pela una mandarina,
y es tan intruso el perfume como la quietud de los pájaros,
con sus alas borradas para siempre.
( De: Samotracia - 1999 )
jueves, 7 de abril de 2011
Conjuro
Recogemos el sabor
que sostiene ternuras
de duraznos amarillos
cuando sucede la luz
en el cáliz de esta herida.
Llegó el tiempo de liberar
relámpagos y tormentas.
Cuántos dioses hacen falta
para destruir
las trampas de seda,
infértiles voces
adocenando murmullos
en oídos del insomnio,
sus pulsiones gastadas,
aburridas cópulas cansinas
que se repiten,
y todos repiten,
intentando emular
lo que nunca fueron
ni llegarán a ser.
Rotas campanas
llamando a exterminio
retazos de amor.
Elijo las manos del mar,
de Eikanberr sus caballos
en galope azul,
en galope azul,
y una bagatela de Beethoven
para arrancar hechizos
anclados en brumas del recuerdo.
El silencio que purifica y redime.
Talampaya.
martes, 5 de abril de 2011
Navegación
Bajo el confín del puente
pasó enardecido
por la voz del mundo
un día de potros
ahogándose en espuma
agitada de otras vidas
y tan espeso
como esas nubes
que giran
desovillando lejanías
hasta perderlas
en sembradíos del cielo,
cuando los pájaros disponen
pausas
al sol poniente destinadas.
Canoas de humo
navegaban inmensidades
y un barquero ciego
en el oleaje del viento
iba acunando cantos
abrazado a diáfanas velas
concebidas en el sueño.
Se podía oler la noche
en la fiebre de sus manos.
Se podía oler a Dios
en los pasos de la noche.
Se podía oler a Dios
en los pasos de la noche.
lunes, 14 de marzo de 2011
Poema 8
En alguna parte se esconde ese algo
que llevamos como una condena,
fantasma que nos contempla
improvisando el fácil camino de la huída,
cuando la desesperación se fuma lento
porque sabemos toda la verdad de nuestra vida.
La mirada escrita con relámpagos
ya no puede predecir el mundo,
se queda olvidando en penumbras
pasiones aventadas por el tiempo.
Tal vez, cuando asome su hambre la noche,
después de un lento atardecer indiferente,
una lámpara encendida cobije la espera
de horas extenuadas en la sombra.
Como todo regreso a casa de la infancia.(De: Detrás del hilo Azul - 2010)
viernes, 11 de febrero de 2011
Poema 2
Las mareas vienen murmurando
caricias de ahogado,
sueltas en dedos de greda
y en sus pupilas inciertas descubro
está mirándome la cordillera.
El viento quiere caerse en mi frente
junto a un rayo de luz que culmina su viaje
de otros mundos,
demorando su cansancio
en esta boca que está por nombrarte.
La noche habla ya como cuerpo
encelado,
amante ciega entre dos orillas,
especie de misterioso arcano
que anda buscando en mí
lo que es de ella.
Apretado torrente de secretos,
jadeante guitarra astillada
después del canto,
en ceremonia de partida.
Llevo el silencio de tu voz
y tus poemas,
el vino de la última tarde
y nuestra lejanía
cruzando el río.
(De: Detrás del Hilo Azul - 2010)
caricias de ahogado,
sueltas en dedos de greda
y en sus pupilas inciertas descubro
está mirándome la cordillera.
El viento quiere caerse en mi frente
junto a un rayo de luz que culmina su viaje
de otros mundos,
demorando su cansancio
en esta boca que está por nombrarte.
La noche habla ya como cuerpo
encelado,
amante ciega entre dos orillas,
especie de misterioso arcano
que anda buscando en mí
lo que es de ella.
Apretado torrente de secretos,
jadeante guitarra astillada
después del canto,
en ceremonia de partida.
Llevo el silencio de tu voz
y tus poemas,
el vino de la última tarde
y nuestra lejanía
cruzando el río.
(De: Detrás del Hilo Azul - 2010)
jueves, 27 de enero de 2011
Poema 9
Adentro del lapacho he visto al sol
desnudarse como una virgen jubilosa,
soltar al viento vértigos de polen
cuando agosto llegaba con voz de toro,
cegando de arena el ojo de la tormenta.
Alientos astrales se olían
y la tierra era un bramido lento
trepando los durazneros
hasta un cielo de semillas
que brotaban en el aire
y en el aire se hundían, iluminadas.
Látigos de fuego amanecían
como el amor que surge del sueño y crece
y se canta a sí mismo
hasta arderse entero en su propia leña.
Adentro del lapacho he visto al sol,
como un amante solitario,
llegar, secreto, tanteándome los huesos.
(De: Fin de lo perdido - 2007)
sábado, 8 de enero de 2011
Poema 19
Una noche,
sólo una que recorra el cuerpo
con extravío y desmesura,
socavada por aullidos de lobo
liberando del jarrón azul
sus flores erguidas en luz de tormenta.
Cacería, amor, cacería.
El claustro de los huesos
destraba baratijas,
resplandor salvaje de espinas
arrancadas al peligro.
Cacería, amor, cacería.
Vamos hacia un vaciadero
donde desembocan soledades.
Sólo yo, como una extraña.
Esto que no digo guarda sus tristezas.
Los naufragios ya sucedieron.
(De: Detrás del hilo azul - 2010)
A Mons. Enrique Angelelli
A Mons. Enrique Angelelli
in memoriam
Es inevitable hacer la travesía
con el pensamiento puesto en la tierra roja
por donde pasan los pájaros
sin detenerse,
sorteando el imán del salitre.
A cada golpe de sol el cielo se pone blanco
Recio, el aire cruje en lo que resta de luz
y uno puede estarse callado,
como si esperara otra Resurrección,
o imaginar que es un ángel el que anda a solas,
como perdido en Punta de los Llanos.
En medio de esa tierra sin dulzuras,
un rayo
cae
y siempre está cayendo
y quiebra las piedras que se abren
sacudiendo el cuarzo
con el grito de la memoria
que no encuentra ya consuelo.
(De: Irrintzi - 2009)
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