domingo, 26 de septiembre de 2010

Es posible que tropiece



Es posible que tropiece,
cuando indague sobre lo incierto del mundo,
con la señal de un pájaro desdoblado en alma.
Tal vez, lo secreto de mi paso
roture la prisión
y desde una carta abierta
en alma me desdoble,
y volando alcance los caballos azules
que huyen,
mojados de tormenta,
mientras descubro que tengo miedo
de llegar al espacio inmóvil.
Entonces entraré en el lienzo de Monet
buscando tu mano entre ninfeas
como quien intenta recuperar lo más íntimo,
lo reposado en la belleza.


(De:   Fin de lo perdido   -   2007)

El Espinillo (Pomán)

Escribo con el recuerdo de la tierra



Escribo con el recuerdo de la tierra
                que es la patria de mi cuerpo.
Escribo con el cuerpo cuando era un cuerpo enamorado,
con el recuerdo de las piedras donde los cuerpos se amaban,
escribo con la inercia seminal de la noche que envolvía
el incendio de la piel de los cuerpos mecidos
                por el desvelo de la sangre.
Escribo con el recuerdo del paisaje del alma,
con los ojos terrestres cegados por la procesión de las manos.
Escribo con tus pies y los míos,
              hundidos en la espuma del monte,
con tu sueño navegando en mi sueño como un niño sagrado.
Escribo con el diamante encendido de los volcanes,
con el trueno de la tierra que busca su camino,
con tu mirada doblada en el fruto curvo de mi pecho.
                                   escribo.


(De:   Fin de lo Perdido   -   2007)

Allí, en la fosforescencia del bosque



Allí, en la fosforescencia del bosque,
los abedules toman el color de mi vergüenza,
lo reducen a tierra en el osario de las hojas
               y paso a paso, el presente se nivela.
Los mendigos, oscuros y voraces, pierden mi paradero
                revueltos contra las mutaciones,
se afanan por exhibir la máscara de la muerte
y al fin caen, decapitados por sus costumbres.
                Quedo desnuda
respirando un fragmento alucinado del día
que reclamaba mi lugar de nacimiento.
                 Me vestí con el relámpago
y sacudí mis pies de la alfombra del duelo
por donde los pasos perdidos caminaban a ciegas.

                  Ando entre luciérnagas,
en medio del camino de la noche cerrada,
sosteniendo la orfandad del rugido del puma
que a todos dice el territorio de mi infancia.


(De:  Fin de lo perdido  -  2007)

DE SECRETOS Y VOLCANES (2001)

Creación



Bello el vino
puesto de pie sobre la mesa,
como si ofrendáramos siempre algo,
repitiendo el tiempo en brama
de la tierra.

Bella la luz que brota del vino
y nos convierte en campanas
diciendo oscuridades del alma
que ponemos a volar
y con el viento de enero se incendian
haciendo del crepúsculo
un nido inmenso y apretado
de humo rojo.


Bella la palabra purificada
con la luz del vino
que florece de nuestra sangre profunda,
continente del amor y herida del demonio
que nos habita,
hasta que decimos el misterio,
el dolor
y el capricho infinito
de seguir siendo.


(De:   De Secretos y Volcanes   -   2001)

A un poeta de Chile


Dos manos vienen a la deriva
flotando por el Mapocho,
dos manos vienen sin dueño
porque veinte años hace
                        fue muerto.

             En Isla Negra nadie había para salvarlo.

Dos manos vienen a la deriva
hasta la costa del mundo,
flotando vienen,
 a la deriva vienen,
dos manos del hombre
testigo de muchas muertes
que hicieron uniformados.

               En Roma nadie había para salvarlo.

Las manos perdieron al dueño
que hace veinte años fue muerto.
Desangrado murió el poeta
al que le cortaron las manos.

                Cristo, entre lágrimas, le dio las suyas.

Quiero creerlo.


(De:   De Secretos y Volcanes   -   2001)

Ofrenda


Te veía correr,
correr a la intemperie de los astros,
y otros también nos veían
y los animales del monte
nos saludaban
y contemplaban nuestro incendio
bebiéndose el mar en cada lluvia.

Te veía correr
hacia el vientre del día
buscando la grieta del regreso.
Yo te ofrecía en una hoja en blanco,
la última palabra
                          pronunciada a solas,
la que no se dispersa.
Me dabas un poco de tierra
para saborearla juntos.
Era la nuestra.


(De:   De Secretos y Volcanes  -  2001)

sábado, 25 de septiembre de 2010

SAMOTRACIA (1999)

Alguna mujer con flores


La crueldad de la tarde sólo mía
porque a través de las nubes
me seducen paisajes,
playas de arenas azules
con pescadores vestidos de blanco
que tiran sus redes a un mar deslumbrante
de sal y barcos hundidos.
Alguna mujer con flores amarillas en el pelo,
en la mano herida
por el vuelo rasante de un pájaro,
camina hechizada
por lugares caídos en la espuma,
lugares sumergidos
en la memoria, círculos inmensos
del amor y la nada,
persistiendo en adioses
pintados en el aire
con el color oxidado de los barcos.


(De:  Samotracia  -  1999)