domingo, 7 de septiembre de 2014

Es otra muerta la muerta crucificada de blanco
en lo que de fronterizo posee la mañana
es otra furtiva y ajena
pero es la misma que siempre llega
para ser recordada hasta el final
de todos los días
a veces entre sueños
a veces en la tensión de la luz
removiendo la resaca tibia de la noche
anillada a los barcos que pasan
y dejan sus marcas en los vidrios de la ventana
es otra la muerta que deambula
compartiendo conmigo el delicado placer
de ver a las golondrinas perderse
adentro de un cielo curvado de astros
           sin dejar huellas
como quien se sumerge en una intimidad
           jirón de nada.



(Inédito)


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