lunes, 13 de diciembre de 2010

PENSAMIENTO PARA MANUEL ROMERO, SERRANO

                            


He visto al hombre más hombre del monte
llorar porque se estaba yendo.
De los ojos le caía un llanto seco
que apretaba entre los dedos
como reteniendo algo viejo,
algo que estaba
pero de lo que ya no era dueño.
Cuando su mirada me buscó tanteando
el corazón del otro lado de la mesa,
un agua filosa cavó en su rostro
la hondura gris de la despedida.
Y los dos,
Manuel Romero y yo,
solos bajo la luz de la tristeza,
lloramos en silencio
hasta quedarnos sin nombre.

La noche nos tenía adentro.


(De:  Secretos y Volcanes  -  2001)

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