miércoles, 1 de agosto de 2012

Primavera árabe


                                           en memoria de Mohamed Bouazizi


Túnez y Egipto se estremecieron
sollozando en ultratumba
salpicaron la sombra del universo
                 las siete plagas
desenterradas del régimen obsceno
agonizaron sus voces violentas
volcaron odres de aceite
                 sobre la muerte                          
hasta el escalofrío del desierto
hasta el abismo hecho jirones
                del amarrado a sus cenizas

socavando caminos del cuerpo
la desesperación andaba suelta

y el silencio tan lejos y tan cerca

lo mató el árbol de Túnez
sobre la plaza inclinada al tormento
pero la verdad
                 la verdad venía viajando
de la trastienda del milagro
elevándose en suplicio sagrado
                 por el árbol de Túnez
                
los olivos callaron sus frutos
                 y secuestraron la sombra
gritó la niebla al final de la noche
                 y la noche perdió su misterio
el viento agrietó la luz
                y el día fue patíbulo del tiempo

llegó al Magreb la ebriedad del fuego
con la espada de Dios avergonzada
                y el alma de Mohamed despierta.




3 comentarios:

  1. Querida Celia, sigo disfrutando de las versiones de tu poema, de este personal y dolido homenaje a un martir de la primavera arabe, esa que seguimos esperando, contra toda esperanza. Es tan poderosa aqui la carga de los simbolos -el arbol, los olivos esteriles-, que sustentan la escritura, y dan cuenta de la tragedia; la de los marginales de la Historia, que la perfida memoria colectiva. deja atras. Un gran abrazo. Alejandro

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  2. "el alma de Mohamed despierta."

    Maravilloso cierre del poema, que da sentido a su título. Desde sus cenizas, embriagado de fuego, Mohamed despierta a la primavera.
    Bravo poeta,
    Un abrazo

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  3. Gracias, amigos poetas, por interpretar y acompañar.

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