martes, 3 de enero de 2012

Este mar que aparea el sol

Este mar que aparea el sol a los días
mezquinados en recodos del sueño,
                 mueve brumas del alma.
Hay un grito que alarma a la lluvia
                 si es agua mansa
y nos empuja a beber signos
de un nuevo torbellino,
la fuga susurrada del silencio
y de la noche su excitación fragante
amaneciendo en las últimas estrellas
violadas por el ojo desde el vino,
cuando se repite el ruego de una boca
que ya no tiene a nadie,
                 ni tierra que la tape,
pero como una flor de cenizas
permanece indefensa,
                 astro estallado lejos,
                               hace tiempo
                                    y sin sentido.

( De: Separata )

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