martes, 29 de noviembre de 2011

El Recuerdo



De las tinieblas,
como un resucitado aparece
blandiendo su mirada hundida
por el puño del tiempo.

Vencido brujo inútil,
    inclinado en su abismo
       se pone a discutir conmigo.

Con su sayal envenenado de humo
sube por los tejados y se columpia
entre la tarde y la memoria,
se deslíe en jirones rojos
              y amarillos
por el homicidio del cielo violentados.
Exhausto viene y nos castiga
sobre la herida siempre en fragua,
y se hunde
           ahogándose en estertores
adentro de su desierto,
           se hunde
como el primer día,
          noche a noche
en el cráter de un nuevo olvido,
          de otra lejanía.

(De: SEPARATA )

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