lunes, 24 de octubre de 2011

Poema XVIII


Hay un orden despierto
reverenciando el beso de Judas.
Fascinado el caballero del Grial
por la tierra baldía,
ha derramado el vino
nacido de la aurora
en estéril costa de rocas.
Desde entonces el silencio
se ha vuelto pestilente.

Contra el futuro limpiamos
nuestra boca de palabra oscura,
sorda y despiadada,
y ponemos  a abrevar
el cuerpo
en aire sutil de tomillo y laurel,
para que estalle la sed del campo
insectos de diamante,
dibujando volutas de sol
que aligeren esta vieja piel
de vínculos profanos.

(De: Imágenes del silencio)

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