miércoles, 13 de octubre de 2010

Tejido de luz







Tejido de luz
en piedra rajada,
tan leve
como dulce saliva
de Dios
sosteniendo fugas
de un cielo distraído
y sordo,
muerto en la boca
que no grita,
no dice,
no.

Vela en viaje
clausura el día
sobre la mesa,
cuando la mano
cerró la risa
frente al espejo,
fatalidad y vértigo
ya inútil,
no hay espera,
no hay ausencia,
no hay.

Lleno de miedo
sólo un perfume
orilla el cuerpo,
presagio de embestida,
el ojo
arrastra visiones,
las descompone
en rostros salvajes,
no hay abrigo,
no hay certidumbre,
no hay.

La tierra alta,
muy alta,
casi azul,
su olor,
animal sin dueño
como el viento,
como un río
llevándose el cielo
lejos
y con él
algo leve,
insostenible luz
en la saliva de Dios.


(De:  Detrás del hilo azul  -  2010)

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